(Un texto escrito antes de que estallara la crisis).
El de la foto es Edu, ese que dicen los malvados y envidiosos que es producto de mi calenturienta imaginación. Existe, es actor y director de doblaje y presentador de programas de TV en Barcelona. Pero de viernes a domingo hace "chas" y aparece en Zaragoza, y es mi compañero desde hace 6 años de interminables sesiones de cine, restaurantes, discusiones filosóficas, viajes y lo que se preste . ¿A que sí, César?
La galerista Cristina Marín, mi amiga Pancha Masip, baronesa de Blancafort, Toya Martínez Candial , María López Palacín, Irene Carmen, Isabelo Forcén, Kinma Fortón, Eduardo Díez, Dioscórides Casquero, Mari Cruz Soriano y su marido, Juan Alberto Belloch, Paco Pina, la estilista Lola Barnatán, las hermanas Ortiz Dieste, Javier Callizo, el ex presidente de Aragón Juan Antonio Bolea, su hijo Juan y su mujer Charo, los hermanos Rafael y Alfonso Clarimón de la Lama-Noriega, tienen el común su encanto personal, que incluye un “saber estar” y una imagen excelente. Y no se trata de altura, edad, peso o economía, sino de glamour. Evidentemente, hay muchas más personas que podrían estar en esta lista por méritos propios, pero les acercamos hasta quienes tienen un carácter más público.
Preguntando a algunas de estas personas por el glamour, la mayoría niega tener relación alguna con el glamour. Si acaso, Irene Carmen confiesa su querencia por los zapatos y Alfonso Clarimón por las corbatas. O sea, la primera regla para ser “glamouroso” parece ser negarlo. Pero todas estas personas cuidan su aspecto. Y algo más.
Lola Barnatán es asesora de imagen en Madrid y Barcelona, pero asidua de Zaragoza y somos amigas desde pequeñas. Es una mujer fantástica. Quedamos a tomar café. Ella lleva unos vaqueros Levis – de los de toda la vida-, una camisa de su marido, un jersey que tiene más de 8 años, y es de cachemir puro, y joyas muy discretas, que se pueden confundir con bisutería. Efectivamente, los pendientes minúsculos no son de plata y circonita, sino oro blanco y brillantes, la cadenita del cuello “es una chuchería muy asequible de Sanci”, y en el dedo, mis ojos detectan un anillo “Trinity” de Cartier, los aros de oro rosa, amarillo y blanco. “Pero por Dios, si me lo regaló mi novio en la carrera”. No lleva reloj, pero tiene un Rolex guardado en casa que ni se le ocurre usar por miedo a perderlo”. Nunca sabe qué hora es. Calza zapatillas deportivas doradas.
Preguntando a algunas de estas personas por el glamour, la mayoría niega tener relación alguna con el glamour. Si acaso, Irene Carmen confiesa su querencia por los zapatos y Alfonso Clarimón por las corbatas. O sea, la primera regla para ser “glamouroso” parece ser negarlo. Pero todas estas personas cuidan su aspecto. Y algo más.
Lola Barnatán es asesora de imagen en Madrid y Barcelona, pero asidua de Zaragoza y somos amigas desde pequeñas. Es una mujer fantástica. Quedamos a tomar café. Ella lleva unos vaqueros Levis – de los de toda la vida-, una camisa de su marido, un jersey que tiene más de 8 años, y es de cachemir puro, y joyas muy discretas, que se pueden confundir con bisutería. Efectivamente, los pendientes minúsculos no son de plata y circonita, sino oro blanco y brillantes, la cadenita del cuello “es una chuchería muy asequible de Sanci”, y en el dedo, mis ojos detectan un anillo “Trinity” de Cartier, los aros de oro rosa, amarillo y blanco. “Pero por Dios, si me lo regaló mi novio en la carrera”. No lleva reloj, pero tiene un Rolex guardado en casa que ni se le ocurre usar por miedo a perderlo”. Nunca sabe qué hora es. Calza zapatillas deportivas doradas.
El juego de café no está "a juego", sino que se complementan platillos y tazas traídos de aquí y de allá. De un feria, de una subasta, de un viaje... Nos sonreímos con complicidad por la época de la facultad en la que era cuestión de dinero que dispusiésemos de una vajilla dispar. "Y ahora está de moda", nos reímos ya como adolescentes.
Comenta que la gente con glamour lleva cachemir y a poder ser, bien usado, - o sea, prendas no nuevas- y se ríe afirmando: “eso puede ser verdad, si la familia es muy tradicional, porque cuando conocí a mi suegra, mi compañera de habitación me hizo quitarme un jersey nuevo recién comprado para la ocasión y ponerme sobre un polo celeste, por los hombros, una chaqueta gris de cachemir muy usada, y un collar de perlitas de mi madre. Acerté”.
La chaqueta es una mezcla de cachemir y... visón. Una prenda vintage que me pertenece y que cuido como oro en paño. Y es que la compañera de piso era yo y lo había leído en alguna novela de época.
“Por un lado está la familia en la que naces, que tiene estilo o no, pero que es tu familia. Y la mía es normal, me mandó a una universidad con matrícula gratuita, ya que mi padre era profesor. No hemos sido ricos y ni una tontería ni media de marcas". Eso le llegó con la Universidad, y entrar luego en un círculo profesional “un tanto elitista”, asegura tras dar un sorbo corto al café. “Pero se puede tener clase con unos vaqueros, camiseta y la cara lavada. Y hay accesorios que “dan mucho estilo”.
"¿Gorda o flaca? La percha flaca favorece más. Es mentira que la imagen no importe y de hecho los guapos, altos y delgados tienen más posibilidades de triunfar. Pero luego está el temperamento de cada cual. Conozco flacas que son como raspas, siempre con cara de estreñidas, impecables de ropa, pelos y accesorios, pero sin sustancia alguna, y gordas estupendas, que conocen bien el estilo que les va y que no tienen que ir vestidas de Marina Rinaldi ni de Elena Miró para estar estupendas.
Pantalones negros, blusas amplias, foulards y una sonrisa de oreja a oreja, de esas que dicen: "mira qué culo gordo tengo y qué feliz soy," porque se niega a que las convenciones sociales la separen del resto del mundo como si fuera una delincuente. Ella es gorda. ¿Y qué? Que se controle la salud, pero que no se deje amargar la vida por los demás. Se puede ser gordo, bajito, alto, calvo, tener problemas y demostrar que el glamour está por encima de esas cuestiones. Que nadie las haga sentirse atracciones de feria, porque hay gente con muy mala leche. "Hay que tener y proyectar vida interior". El resto... se lo coen los gusanos, acabamos a coro.
Con dinero es más fácil tener estilo, pero “la calidad humana no se compra con nada, que es lo que me gustaría conseguir”. Yo necesito dar una imagen y a la vez la adapto a mis gustos y a los que me exige mi entorno. Eso es lo que hago con mis clientes. Algunas me piden consejo sobre cómo ir a una boda, pero también a trabajar, a la compra, a un rastrillo… No sé, ¿lo más raro? No hay nada raro sino poco usual. No es extraño la señora que ha hecho mucho dinero su marido de golpe y quiere no desentonar ni ella ni sus hijas en sociedad. Le buscamos desde el piso a los colegios, las ropas, vajillas… "
"No se trata de imitar como monos a modelos y gente considerada elegante por su ropa o su porte. Creo que la elegancia la puede tener un pastor de un pueblo perdido o la maruja más maruja del mundo si es buena gente. Eso si, lo de echarse oro por encima y pedrerías a las 9 de la mañana o creerse la más del mundo por ir vestida de Escada es un poco absurdo. La tiranía de la imagen sirve para gente poco inteligente. Los demás proyectan la elegancia del alma".
Mejor, tal y como nos tiene la crisis.
"No se trata de imitar como monos a modelos y gente considerada elegante por su ropa o su porte. Creo que la elegancia la puede tener un pastor de un pueblo perdido o la maruja más maruja del mundo si es buena gente. Eso si, lo de echarse oro por encima y pedrerías a las 9 de la mañana o creerse la más del mundo por ir vestida de Escada es un poco absurdo. La tiranía de la imagen sirve para gente poco inteligente. Los demás proyectan la elegancia del alma".
Mejor, tal y como nos tiene la crisis.
3 comentarios:
jjajaaj menuda leccion nos has dado d ela vida zaragozana Entro poco y escribo menos pero siempre merece la pena
En mi blog que no es tan gloumoroso como este te he dejado un premio si es tu deseo puede pasar a recogerlo
Un saludo
menuda crisis tenemos Yo creo que se trata de ser tal cual es cada uno Estupendo post como casi todos los tuyos
En mi blog te he dejado un premio, si quieres puedes pasar a recogerlo
Un saludo
No encuentro tu blog. Pero gracias. rey.
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