
El 6 de mayo de 2001 ETA irrumpía en las elecciones autonómicas del País Vasco con un nuevo atentado. En muchas casa se celebraba la comida familiar del Día de la Madre y la televisión dio un "urgente" por "ETA asesina a un político en Zaragoza". Mazazo y sudor frío. Llamé a un amigo de Delegación del Gobierno. Era alguien muy importante y de las Cortes. El tembleque fue en aumento. Volvieron a cortar la programación. El asesinado era Manuel Jiménez Abad, recién nombrado presidente del PP. Su antecesor, Santiago Lanzuela, se acababa de ir de Aragón dicen que por un ultimatum de su esposa, Manena, qué temía por la seguridad de su familia. Lanzuela vio como se iba su familia a Madrid, pero acabó, aunque quería afrontar el peligro, por marcharse. Su sustituto fue Jiménez Abad.
La sorpresa se mezcló con la rabia y la incomprensión del crimen. El director de la tele me telefoneó: "sal pitando para allá, que envió una cámara".
Un buen hombre el jacetano; me había extrañado que Lanzuela lo encajara en su equipo de gobierno porque siempre lo recuerdo próximo al PSOE, con Ramón Salanova. Supongo que fue una cortedad por mi parte. Era un demócrata convencido, político de miras largas y generosas, montañero, persona sencilla y de la calle con el que yo había tenido una escasa pero pésima relación. El encajaba mal mis intervenciones en televisión, pero era el portavoz del gobierno, así que yo le metía caña, esencialmente con las noticias sobre la destrucción de empleo y en lo que se refería a la GM. Dos semanas antes de su asesinato, el consejero de Economía, otro independiente del PP, me había pillado en pasillo de Las Cortes y me había leído la cartilla: "eres absolutamente injusta con Manolo. Lo he hablado con él y no puede ser que lo trates así de mal, porque no tienes razón. Habla con él y resolved el tema ahora. Espera, que lo llamo".
A mi, como que me traía al pairo. Y encima, trabajando en Canal 44, que no es precisamente la CNN, ya me extrañaba el rebote de Jiménez Abad. Vamos, que cambiara de canal y punto.
Con el consejero de Economía en medio, hablamos, me mostró cifras y papeles, y me tocó pedir disculpas. A él y al día siguiente, públicamente en televisión. Tenía razón Jiménez Abad. Mis datos estaban mal. Vamos, que mordí el polvo y fue bochornoso tener que reconocer ante el piloto rojo de la cámara que mis ataques de varias semanas - los martes hay consejo de gobierno y rueda de prensa- eran injustificados. Cómo escuece reconocer una metedura de pata en público...
En la fiesta de San Jorge de las Cortes brindamos con cava porque habíamos hecho las paces. Estaríamos apenas dos minutos juntos. Yo no era de su entorno. Nunca lo traté. Tampoco creí nunca que iba a cubrir su asesinato informativamente.
Recuerdo la manta que cubría su cadáver y se veían sus zapatos marrones y un gran charco de sangre. Vi lágrimas en los rostros de muchos periodistas que lo habían tratado y en sus compañeros de partido. A Gervasio Sánchez, que vive al lado del lugar del asesinato la policía no lo dejaba pasar y le hicimos un sitio. Era como un mal sueño.
Hice mi primera crónica por teléfono. Aún guardo las notas: "Manuel Jiménez Abad ha sido asesinado de tres disparos alrededor de las 18:30 horas de hoy domingo, en la calle de la Princesa en confluencia con Cortes de Aragón de Zaragoza, cuando salía de la sede de su partido y se disponía a acudir al estadio de La Romareda en compañía de uno de sus hijos, para disfrutar de una tranquila tarde de fútbol".
Hice mi primera crónica por teléfono. Aún guardo las notas: "Manuel Jiménez Abad ha sido asesinado de tres disparos alrededor de las 18:30 horas de hoy domingo, en la calle de la Princesa en confluencia con Cortes de Aragón de Zaragoza, cuando salía de la sede de su partido y se disponía a acudir al estadio de La Romareda en compañía de uno de sus hijos, para disfrutar de una tranquila tarde de fútbol".
La segunda intervención, ante la cámara: "Según los vecinos y fuentes policiales, un joven de unos 25 años disparó por la espalda al político popular, que no llevaba escolta, y luego huyó en compañía de otra terrorista. Tras recibir los tres disparos, el senador popular cayó al suelo. Los servicios sanitarios de urgencia, que acudieron de inmediato al lugar del atentado, intentaron reanimar a Giménez Abad, pero no pudieron hacer nada por salvarle la vida. Mientras tanto, el hijo de la víctima, visiblemente afectado, permaneció en un bar cercano hasta que fue recogido por otros familiares".
"Los agentes de la Policía recogieron tres casquillos de bala del calibre 9 milímetros parabellum, la munición habitual utilizada por la organización terrorista ETA.
El abogado Giménez Abad, casado y con dos hijos menores, era un hombre con un gran bagaje político, fruto de su dilatada experiencia en la administración, en el Senado y en el Parlamento de Aragón. A pesar de su estrecha relación con la política no llevaba escolta en el momento del atentado, aunque sí disponía de medidas de contravigilancia".
"No obstante, la víctima no figuraba como objetivo de ETA en ninguna de las listas incautadas a la banda. La capilla ardiente quedará instalada por la noche en el Palacio de la Aljafería, sede de las Cortes de Aragón. Por decisión familiar, los funerales se celebrarán en la Catedral de Jaca, localidad de nacimiento de la víctima".
"El senador popular era la víctima número 19 de ETA en Aragón. El último atentado en esta región se produjo el 20 de agosto de 2000, cuando ETA asesinaba con bomba lapa a dos agentes de la Guardia Civil en la localidad oscense de Sallent de Gállego".
"Los agentes de la Policía recogieron tres casquillos de bala del calibre 9 milímetros parabellum, la munición habitual utilizada por la organización terrorista ETA.
El abogado Giménez Abad, casado y con dos hijos menores, era un hombre con un gran bagaje político, fruto de su dilatada experiencia en la administración, en el Senado y en el Parlamento de Aragón. A pesar de su estrecha relación con la política no llevaba escolta en el momento del atentado, aunque sí disponía de medidas de contravigilancia".
"No obstante, la víctima no figuraba como objetivo de ETA en ninguna de las listas incautadas a la banda. La capilla ardiente quedará instalada por la noche en el Palacio de la Aljafería, sede de las Cortes de Aragón. Por decisión familiar, los funerales se celebrarán en la Catedral de Jaca, localidad de nacimiento de la víctima".
"El senador popular era la víctima número 19 de ETA en Aragón. El último atentado en esta región se produjo el 20 de agosto de 2000, cuando ETA asesinaba con bomba lapa a dos agentes de la Guardia Civil en la localidad oscense de Sallent de Gállego".
En su memoria se creó la Fundación Jiménez Abad, con sede en las Cortes http://www.fundacionmgimenezabad.es/ y un grupo de amigos, políticos, periodistas, su familia, montañeros, hacen una escalada anual para recordarlo.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada