Quizás esta crisis que en algunos casos está haciendo estragos tenga una parte muy positiva en las relaciones personales. Estos momentos malos en los que pagar la hipoteca - quien la tenga - están llenos de tragedias personales, de lágrimas y dientes apretados. Pero también de solidaridad y sosiego. De urgencias y de silencios.
Bendita sea si ha servido para barrer las hojas muertas de amistades con fecha de caducidad. Para saber quiénes eran amigos de conveniencia y conocidos de salón. Las torres que estaban hechas de naipes y que al primer soplo huyeron. Los que te utilizaban y tú creías, en el limbo de los idiotas, que eran tus amigos-hermanos del alma. Familias que han apoyado; lo hablaba hace poco con Plácido Díez, que es un hombre sabio, porque cree que no es sabio. Porque no pontifica ni presume. Porque en lugar de prepotencia - se lleva mucho ahora - tiene sentido común y sencillez. Cercanía.
Bendita sea si ha servido para barrer las hojas muertas de amistades con fecha de caducidad. Para saber quiénes eran amigos de conveniencia y conocidos de salón. Las torres que estaban hechas de naipes y que al primer soplo huyeron. Los que te utilizaban y tú creías, en el limbo de los idiotas, que eran tus amigos-hermanos del alma. Familias que han apoyado; lo hablaba hace poco con Plácido Díez, que es un hombre sabio, porque cree que no es sabio. Porque no pontifica ni presume. Porque en lugar de prepotencia - se lleva mucho ahora - tiene sentido común y sencillez. Cercanía.
Mi admirado Luis Calavia, el almirante del Ebro, dice que los amigos son los mejores flotadores que existen. Este sábado, tras la cena improvisada en la terraza de la diseñadora Susana Aperte me doy cuenta de ello. Resulta que estábamos todos los presentes optimistas y de buen rollo. La terapia de hablar bien de todo el mundo y de reirse de uno mismo funciona. Chistes malos, comida excelente y anécdotas surrealistas. Esta vez no escoraba nadie. Pero, a veces, mientras Susana hablaba, yo la recordaba en otras circunstancias: cuando algún amigo tiene un problema y Susana acude rauda y veloz para escuchar con cariño, para consolar si es preciso y para aconsejar con el buen sentido que la caracteriza. Y seguro que tiene mil cuestiones pendientes. Qué difícil y qué suerte estar rodeada de gente amable, cariñosa, sensata y que busca en los demás exclusivamente darse y hacerlos un poco más felices. Miraba a mi alrededor los rostros sonrientes de gente que tiene más o que tiene menos, pero es gente que ante todo SON. Unos proceden de entornos rurales, otros del mismo centro. Unos imagino que tienen una cuenta corriente holgada, otros están en paro, otros tienen familias maravillosas. Otros están solos. Ante todo son gente buena, de distintos modos de pensar, pero con un punto importante de convergencia: que han matado su ego para ser ellos mismos y lo son, con unos valores humanos impresionantes. No tienen en cuenta a los demás por su dinero, por las marcas en el vestir, por contactos o posición social. A algunos los conozco desde hace más de 20 años. Otros han llegado relativamente tarde a mi vida. Gente que no mide el éxito ni la prosperidad por el dinero acumulado ni por una posición social boyante.
Bendita sea la vida cuando te ofrece noches como ésta.
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