viernes 6 de mayo de 2011

Dionisio Sanchez, el extraño edificio y los jeans de Marcelino Iglesias

Algunas veces hay destellos de lucidez en los que los sentidos van más allá y saborean momentos pasados como si acabaran de suceder. Al entrar en un taxi escucho a Bach. "Jesús alegría de los hombres", susurro mientras recuerdo los ojos llenos de luz de Ramón Miranda al escucharla hace años. Era su pieza de música favorita y me escamoteaba en broma, en su pueblo, Graus, mi teléfono móvil para comprobar que yo tenía grabado el particular de Marcelino Iglesias, que dos semanas más tarde era elegido presidente de Aragón.
Lo curioso es que Ramón es hoy, como ustedes saben, director general de Cultura del Gobierno de Aragón y yo me siento contenta porque Marcelino no me tire un teléfono a la cabeza. Es broma, evidentemente.
Marcelino, por aquel entonces, solía acudir al local de Larraga, el del Canal 60 y tomaba más de un café en La Perla. Aquellos comienzos del Canal 60 fueron extraños, en el sentido de los personajes que cruzaban los pasillos umbríos de lo que había sido Quarzo, con todo lo que representaba, ustedes saben de antiguas corridas de toros, para pasar el testigo a un Jordi García Candau - su presencia en Zaragoza no es un invento, como se ha querido hacer creer - y lo recuerdo en la reuniones de programación muy amable, paciente y buen jefe, engarzando aquella programación que parecían hilvanarse en un extraño limbo del panorama político.
Mientras en Antena Aragón, la tele "oficial" campaba Lalo Azcona, en el lado "oscuro", que más tarde daría lugar a "Localia" iban y venían personas y personajes de la Izquierda cuya estela se perdía entre aquellos pasillos de Dédalo. Tengo de entonces una fotografía muy simpática de Marcelino posando muy sonriente en la puerta de la tele, con vaqueros y un polo azul marino.
De entonces recuerdo el apoyo incondicional de Dionisio Sánchez a Marcelino y resto de la Izquierda, que luego no recuerdo haber visto compensado en quien sería posteriormente tres veces Presidente de Aragón. Dionisio ha sido un precursor en ésto de la tele, del periodismo y probablemente de la lealtad mal correspondida. Pero doctores tiene la iglesia, sea la que sea, y a lo mejor todo ésto no ocurrió jamás; yo no fui la Jefa de Informativos de García-Candau, Marcelino no frecuentaba aquella tele ni Bach ha sido nunca el compositor favorito de Ramón Miranda.
Me pregunto, si en aquellas elecciones que ganó el PP, el PAR no hubiera llevado al Gobierno vía pacto postelectoral a Marcelino Iglesias, qué se hubiera hecho de aquel edificio... y no me refiero a la televisión que se hacía. Si las piedras hablaran, contarían cómo cambiaron  los planes, los despachos, los edificios y yo diría que hasta hubo quien vendió su alma al diablo en aquel lugar, edificado sobre un antiguo cementerio.