Lo ha dicho el Monarca: "vienen tiempos muy duros" en un momento tan sensible para la Corona, con el vía crucis de Urdangarín, como cuando el heredero matrimoníó con una periodista divorciada.
Al fin, tras tantos años de Mallorca, el manco, el principe Tchú, o quizás todo fue producto de una trama de novela, todo fantasía, llegan ahora estos lodos de Noos.
El Rey, con buen criterio lanza este "Vienen tiempos muy duros". Lo mismo dijo José María Aznar en el mitin de Zaragoza poco antes de los comicios. Esa frase me dejó tocada, más porque los asistentes lo jalearon con aplausos y vitores. Lo propio, creo, hubiera sido callar con atencion para que Aznar diera una pista sobre tan aterrador futuro que se nos viene encima.
Imaginamos que se refieren no al Apocalipsis, sino a la economía, al sacrificio ciudadano, a la toma de decisiones drásticas por parte de los dirigentes. A más pérdida de empleo, más cierre de empresas, gente deshauciada, recortes sociales... jóvenes que tienen que marcharse de España para trabajar, en una sangría de población de la que no se quieren dar cifras oficiales. O no constan... No sé... Cinco millones de parados en un país que según estimaciones de Manuel Pizarro la nómina de un trabajador sostiene a su vez la de un parado y la de un funcionario. Si eso es verdad es tremendo... Algunos cada vez trabajamos más horas cobrando mucho menos... entre 300 y 1.000 euros al mes, sin pagas extraordinarias ni vacaciones pagadas. Oigo comentarios del tipo: "me pesan ya demasiado las espaldas y me voy a Suiza, a Austria, a Francia, a Suecia". Y no son jóvenes, sino cuarentones y cincuentones.
Habrá que olvidar en general y con sueldos mileuristas perseguir el piso propio, chalét en la montaña, un Rolex al año, viajes a Maldivas, coche cada dos años y regresar a la felicidad de lo posible. De lo que está en nuestras manos disfrutar sin pagar a plazos, ahogados mes a mes, para poseer y no saber disfrutar de lo esencial.
Al otro lado del espejo, los grandes sueldos de quienes nunca conocerán en su bolsillo las consecuencias de una crisis, aunque probablemente hablen, escriban o legislen sobre ella. Bancos, dirigentes de grandes empresas... El Senado sigue siendo una incógnita muy cara. Sus señorías estrenan ipods y viajan en AVE, billetes carirísssssimos. Sigue habiendo muchos sillones con grandes nóminas asignadas y muchos culos con nóminas insignes. Pagas extraordinarias, privilegios, cuentas telefónicas millonarias y flotas de coches oficiales frente a una gran duplicidad de funciones en administraciones y puestos como de chiste, como ese sonrojante del Cementerio de Zaragoza, que ésto no es Pere Lachaise en Paris. Ese contrato con confidencialidad del Motor dicen que a cuenta de menos plazas en guarderías y hospitales. Un aeropuerto en Huesca sin actividad y otro en Caudé que... Pues eso.
A lo mejor hay que comenzar por el principio y reconstruir una sociedad que se pasó de revoluciones. Sustituir el "ahora me coloco yo" por "es el momento de servir a la sociedad". Tomarse las cosas en serio. Que lo que se hace en el Congreso - tantos papeles- sirvan de algo, aunque entiendo que sustentan muchísimos sueldos. José Antonio Labordeta lo explicó muy bien. Seis mil personas en los últimos años se han incorporado a la Administración sin pasar pruebas de Oposición... ¿por qué? (me quedo corta, lo sé en la cifra). Que los políticos recuperen el respeto de la sociedad. Que los medios de comunicación se ganen de nuevo el prestigio de la democracia.
Y entonces es cuando entran unas ganas locas de dejarlo todo y regresar a la tierra... no al planeta, sino a los pueblos que quedaron semiabandonados. Y vivir con menos y ganar en calidad de vida. Cuidar el medio ambiente, crear, volver a ser artesanos, al campo - agricultura biológica otra vez para el consumo - y hasta regresar al trueque.
Quizás esta sea una salida natural a la crisis económica y de valores: revitalizar el medio rural... Y volveremos a encontrar el equilibrio. Yo se lo explico a la Merkel.
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